4 de julio de 2012

QUITAR PARTE DE LA PALABRA DE DIOS, ES EXPONERSE AL INFIERNO.

Una doctrina en la que creen una parte de las iglesias Evangélicas es que uno es salvo cuando recibe a Jesús en su corazón y que esa salvación no se pierde nunca más, que no depende tanto de sí mismo o su voluntad ya que creen que no hay libre albedrio, y por lo tanto su salvación es por una elección de Dios que lo predestino a ser salvo, mientras que a otros los predestina para perdición y nunca tendrán la posibilidad de ser salvos. Y que entonces los salvos hagan lo que hagan serán salvos siempre. Se apoyan en algunos versículos Bíblicos pero omiten muchos otros y creo que es una doctrina bien recibida por quienes solo consideran que Dios es bueno y amor y no pueden ver que también es justo, santo, perfecto y puro, que un día también será juez de la humanidad, empezando por la casa de Dios, y finalmente a todos los hombres y que el amor de Dios es expresado en proveer por medio de Cristo, la Iglesia y su palabra el único camino para la salvación el cual si decidimos rechazar totalmente o parcialmente no hay forma de acceder a la gracia que nos regala. No se puede ser hijo de Dios y elegir solo lo que nos gusta o conviene, no podemos omitir parte de la Palabra Bíblica porque explícitamente Dios advirtió: No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (Mat 5:17-22)
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (Mat 24:35),
Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. (Apo. 22:18-19)